jueves 19 de noviembre de 2009

Solidaridad activa con nuestra compañera despedida en la empresa SUMMERGE

Solidaridad con la compañera despedida que exige al empresario FRANCISCO JESUS GUILLERMO COBACHO, dueño de Summerge, que pague lo que le debe. Dos meses, finiquito y vacaciones no disfrutadas es lo que se le esta exigiendo que pague desde Marzo de 2009, que fue cuando sufrió un despido improcedente. Si no paga antes de que se cumpla el año tal vez se le convocará a un acta de conciliación de la cual solo le pagara menos de la mitad de cada nomina real, pues este personaje paga en blanco y en negro ahorrándose las cargas sociales. Igualmente seguiremos luchando para que se haga justicia.

Si estas interesado en solidarizarte, envía faxes, sms, emails, cartas, paquetes y llamadas a los telefonos y direcciones siguientes con un mensaje igual o parecido a este:

"¡PAGA LO QUE DEBES A LA COMPAÑERA DESPEDIDA!"

Francisco Jesús Gauillermo Cobacho
670 48 42 41
667 78 67 81

Fijo
868 104 225

Fax
868 104 227

Email
info@summerge.com

Direccion
Calle Mina Dichosa
Parc. H 10 nave B1 Pol. Ind. Lo Bolarin
30360 La Union Murcia

Reenvía este email a todos tus contactos, gracias.

domingo 8 de noviembre de 2009

La Anarquía no es una utopía...

La acusación de utopismo se lanza con tanta precipitación a los anarquistas que yo imaginaría que cualquiera que lea estas líneas ya ha tenido esa discusión en la que trata de demostrar, invocando claramente hechos históricos, análisis conceptuales y argumentos varios, lo plausible de nuestros ideales.Por mi parte, ya lo he explicado muchas veces, he llegado a pensar que la construcción de modelos viables incorporando nuestros valores era una actividad útil e importante, a la que es bueno que los anarquistas dediquen su tiempo. Esa es la razón por la que me he esforzado en dar a conocer la economía participalista de Michaël Albert.

Con este planteamiento es como querría presentar aquí las ideas que ya avanzó Stephen R. Shalom y que me parece que abren vías prometedoras sobre la cuestión de la política y la toma de decisiones colectivas. Su naturaleza es, creo, alimentar las reflexiones y las discusiones a propósito de una eventual política libertaria.

Adelanto, de entrada, que prefiero ofrecer un enfoque algo impresionista a un planteamiento preciso y exhaustivo del tema, que sería imposible desarrollar en estas páginas, y que, sin duda, dará al menos una idea relativamente justa de los problemas, reales e importantes, concretos y particulares, que se proponen.

Pongamos un grupo de personas que viven juntas. Deberán tomar decisiones que les atañen constantemente. Una de las funciones esenciales de la vida política reside en las cuestiones sobre las que habrá que inclinarse, precisar las maneras que permitan llegar a decisiones y contribuir a su realización. Esto se puede lograr de diferentes maneras y en el respeto (o el no respeto) de ciertos valores. El problema de Shalom es justamente imaginar instituciones políticas que permitan la toma de decisiones de acuerdo con ciertos valores. Antes de decir qué valores defiende exactamente y qué instituciones preconiza, veamos un poco los modelos que rechaza y por qué.


El leninismo

Una primera manera de actuar podría ser acudir a una élite que sabe lo que es bueno para cada uno, y que bien podría no corresponderse con los deseos de los interesados. Esta élite decidiría, por tanto, en nombre de todos, y sus decisiones serían inapelables.

Los filósofos reyes de Platón son un ejemplo de esta manera de plantearse la política. El Partido, en una visión leninista de la política, es otro ejemplo.

Sin embargo, si todo el mundo reconoce sin problemas que el saber, la información y la comprensión son deseables, incluso esenciales en la toma de sanas decisiones, este modelo nos hiere, sobre todo por su antidemocratismo, y porque usurpa la conciencia que tienen las personas de lo que quieren, que evoluciona con el tiempo. Intentemos, pues, otra cosa.


La democracia representativa

Otra opción sería que nuestras personas hipotéticas designaran (por voto o de otro modo) a representantes que decidieran por ellas. Con nuestras elecciones tenemos un modelo similar. Pero también tiene inmensos defectos, bien conocidos, especialmente entre los anarquistas.

En primer lugar, este modelo alienta la delegación más que la participación: se tiende a plantearse la política desde una perspectiva instrumental, olvidando que la participación en el proceso político transforma a los participantes. En una democracia representativa aplicada a una población amplia, una gran parte de ésta sólo participa un poco o nada en el proceso político, excepto para acudir periódicamente a votar; en cuanto a los que participan activamente, son transformados de modo efectivo por esa participación. Pero ¿de qué modo?

Lo sabemos bien: los representantes tenderán a mentir, a divagar, a ocultar sus verdaderas intenciones para ser elegidos, y todo el debate y todas las discusiones políticas se corrompen. Después, una vez elegidos, los representantes se alejan, en todos los sentidos del término, de quienes los han elegido (si es que alguna vez han estado cerca). Al cabo de cierto número de años, este alejamiento se cristaliza (en partidos políticos sobre todo) y los efectos conjugados de todos esos defectos tenderán a producir algo que se parece a los peores aspectos de la vida pública que conocemos en nuestras democracias liberales.


Posibles correctivos

Para paliar esos graves defectos, quienes consideran que la democracia representativa sigue siendo el mejor modelo posible han sugerido incorporar correctivos. Se podría, por ejemplo, dicen, forzar (mediante algún mecanismo que os podéis imaginar) a los representantes a vincularse a sus electores mediante sus promesas electorales. ¿Atractivo? No, y para estar de acuerdo, considerad lo que viene a continuación.

Según este escenario, si X ha prometido Z para ser elegido, deberá realizar Z una vez elegido. Recordemos la frase "vincularse mediante sus promesas" de la democracia representativa. El problema del caso es doble.

En primer lugar, y esto es grave, la vida política es por esencia deliberativa, y con nuestro nuevo modelo, la deliberación resultará inútil. Se elige a la gente por sus promesas, y ellos aplican sus promesas: punto final. Entonces, y eso podría ser peor, la vida política es y debe ser adaptativa y, por tanto, permitirnos hacer frente a los numerosos y constantes cambios que caracterizan a la vida en común: pero con una democracia representativa ligada a sus promesas no se puede. Por ejemplo, si las condiciones que hacían Z deseable ya no existen y eso ya no es deseable, X deberá a pesar de todo realizar Z. Eso es absurdo y puede no convenirnos.

Una solución a este problema sería elegir a nuestros representantes por un mandato y proceder a continuación al sondeo. Pero, en este caso las discusiones entre los elegidos serán inútiles, y los elegidos superfluos.

¿Buscamos otra cosa? Muchos piensan que la solución está en la democracia, pero no representativa sino directa. Veamos.


La democracia directa

En una democracia directa son las personas la que deciden, no sus representantes. Se podría imaginar, por ejemplo, que con la ayuda de nuestros ordenadores personales tuviéramos referendums sobre todas las cuestiones. Eso tendría el mérito de incitarnos a informarnos y hacer valer nuestra voz.Pero ¡qué de tiempo habría que dedicarle!

¿Y cómo informarse seriamente de todas las cuestiones que se van a plantear? Peor aún: el proceso no es deliberativo. Con este sistema se puede sin duda decir: "Voto sí (o no)", pero no: "Me gusta este aspecto o ese otro de la propuesta" o "Quisiera matizar esa formulación". Esos defectos serán más agudos que el modo de tratar de polarizar de modo justo las posturas. Convencidos de que estos problemas residen en el hecho de querer aplicar la democracia directa a una población amplia puesto que solo es posible a pequeña escala, algunos proponen que el marco deseado y obligatorio de la vida política sean pequeñas comunidades autónomas. En ellas, y sólo en ellas, según su opinión, es posible la democracia directa, cara a cara.

El defecto irremediable de esta propuesta es que los problemas son (y lo serán cada vez más) regionales, nacionales e incluso globales, de modo que sus soluciones no pueden decidirse exclusivamente a nivel local. Además, esas pequeñas comunidades se ven privadas de las preciosas y vitales economías a escala: ¿debería tener cada una de ellas su hospital de tecnología punta, su universidad, y demás?Se dirá entonces que tendrán que cooperar. Pero ¿cómo y por qué mecanismos tomarán sus decisiones? ¿Y cómo se relacionarán unas con otras conservando su autonomía legítima (y cuál)?

Llegado a este estadio en su reflexión, Shalom adelanta la que cree la solución más prometedora, procedente de la tradición anarquistas, consistente en conservar la idea de los consejos geográficamente definidos. Defiende esta idea porque le parece que incorpora los valores que las instituciones políticas deberían incorporar: la libertad, la justicia, la participación, la solidaridad, la tolerancia. Paso por alto el detalle de las argumentaciones que le conducen a conservar esos valores y a concluir que los consejos permitirán que se mantengan, para centrarme directamente en los aspectos más concretos de su funcionamiento.


Los consejos

Un consejo es una agrupación de personas con el número suficiente de miembros para que pueda haber variedad de puntos de vista, pero lo suficientemente pequeño para que cada uno pueda participar activamente en las discusiones, que se desarrollarán cara a cara. Podemos imaginar que un consejo está compuesto de, digamos, veinte a cincuenta personas. Este consejo toma él solo las decisiones que afectan a los miembros del consejo y a ellos mismos.

Para el resto de las decisiones, cada consejo envía un delegado a un consejo de un nivel más elevado, y ese delegado lleva el fruto de las deliberaciones del nivel inferior al nivel superior, donde se tomará la decisión. El consejo puede a su vez enviar a un delegado a otro consejo, según el número de personas que se vean afectadas por la decisión a tomar.

Observad que si se fija en cuarenta el número medio de miembros de un consejo, basta con siete niveles para implicar a unos cuarenta millones de personas en una decisión que afectaría a todas. Podemos imaginar un sistema de rotación para determinar quién será el delegado y plantear que se instituya un sistema de recordatorio que asegure que el delegado haga correctamente su trabajo.

Pero, a este propósito hay que insistir en el hecho de que el delegado no es una simple correa de transmisión de la voluntad del consejo del que proviene. El consejo donde va a actuar es en sí mismo una estructura deliberativa, y si se descubre que una decisión sobre determinado tema sigue siendo controvertida, el asunto desciende al escalón inferior. Pues bien, ¿cómo se tomarán las decisiones?
Shalom plantea que el consenso es un ideal, un ideal que puede aspirar a alcanzar a los pequeños grupos, como son los consejos. No obstante, en el caso de que esto no sea posible, y puesto que es preciso tomar decisiones, se utilizará la mayoría. Hay algo de acertado -que no se puede despreciar- en la graciosa observación de Clement Attlee, que afirmaba que "si la democracia es un modo de gobierno fundado en la discusión, sólo es eficaz si se logra evitar que la gente hable".

Pero Shalom recuerda también ese hecho crucial que se da entre las personas con desacuerdos reales, profundos y a veces apasionados. En ciertos casos, es la mayoría la que tiene tales convicciones; en otros, la minoría. Esto plantea serios problemas a todo proceso político, y en particular el de asegurar que la mayoría no podrá tiranizar a la minoría (un caso tipo sería el del que un 55 por ciento de la población decidiera reducir a la esclavitud al 45 por ciento restante…).

Por tanto, para asegurar esta protección, hay que añadir a nuestros consejos una constitución, que necesita de prohibiciones. Pero se presentarán dificultades inesperadas, complejas. Para aquellos, hará falta una instancia decisoria. Actualmente, se trata del Tribunal Supremo. Shalom propone una institución similar, pero cuyos miembros, por las razones evocadas anteriormente contra las elecciones, no fueran elegidos. Pero tampoco serían vitalicios, porque eso los convertiría en una oligarquía corporativista que defendería típicamente los intereses de una minoría favorecida a la que pertenecen. ¿Entonces? Deberían ser elegidos al azar, como los jurados, y en un número suficiente para constituir una buena muestra de la población. Serían nombrados por un periodo determinado -digamos dos años- y constituirían un cuerpo deliberativo.

Advirtamos que Shalom presupone durante todo su razonamientos que lo que nos adelanta es lo mejor en el seno de una sociedad que, en el plano económico, funciona según las instituciones a su vez respetuosas de los valores promovidos. Si se trata de la economía participalista desarrollada por su amigo Michaël Albert, eso significa claramente que todo el mundo comparte de modo equitativo tanto los esfuerzos y los sacrificios dedicados a la producción como los beneficios del consumo. Nadie en particular ocupa un empleo más valioso que otro, y todos deben cumplir una serie de tareas equilibrada por su combinación de aspectos deseables y menos deseables.

En defensa de su modelo, Shalom hace valer estudios de psicología social que muestran algo interesante y pertinente. Si tomamos, por ejemplo, una cincuentena de personas que tras un sondeo han manifestado puntos de vista conservadores sobre temas como el aborto o la pena de muerte, y se les permite un tiempo para informarse y discutir, frente a frente, entre ellos y con gentes de posturas diferentes, resultará que acabarán adoptando posturas más progresistas y racionales.


De la importancia de los modelos

Si sigue siendo perfectible, incluso aunque la compatibilidad de esas ideas con los ideales libertarios esté por discutir o aunque lo que se propone deba superar una prueba práctica, un trabajo como este me resulta no sólo interesante desde el punto de vista de las ideas, sino también igualmente importante desde el punto de vista de la acción militante. Ello se debe a varias razones, en particular las que siguen a continuación.

En primer lugar, este trabajo nos evita hundirnos en el desesperante fatalismo del "no hay alternativa", y nos permite tener algo que responder a quienes vacilan a la hora de militar porque dudan. Además, contribuye a dar sentido, esperanza y orientación a la acción militante. Por último, nos recuerda ese hecho inevitable según el cual, una vez vencida la economía capitalista, quedarán un montón de problemas para resolver, incluido el de crear unas instituciones políticas sanas.

Normand Baillargeon (Le Monde libertaire)
Extraído del número 256 de la revista "Tierra y Libertad" (Noviembre de 2009), donde aparece publicado con el título "El participalismo: en qué han de inspirarse los anarquistas".
http://www.nodo50.org/tierraylibertad/6articulo.html

miércoles 14 de octubre de 2009

¡Libertad para Amadeu Casellas!




















http://llibertatamadeu.blogspot.com/

sábado 22 de agosto de 2009

Taller de lectura "Acracia"

El Taller de Lectura Acracia se presenta como una iniciativa de carácter pedagógico, cultural y militante, a través de la cual debatir en torno a una serie de textos clásicos del Anarquismo. Para llevar a cabo este debate se ha habilitado un foro en el que poder intercambiar las ideas, impresiones, comentarios, análisis... que surjan a partir de la lectura de los textos propuestos.

Para empezar se proponen tres títulos, aunque tambien se deja abierta la posibilidad de que sean lxs propixs participantes en el foro quienes vayan seleccionando nuevos textos:
-La conquista del pan, de Kropotkin.
-El apoyo mutuo, de Kropotkin.
-1984, de Orwell.

La iniciativa es bastante interesante, ya que la reflexión y el debate son esenciales para la formación de la militancia anarquista y para el contínuo desarrollo de las ideas antiautoritarias. Por este motivo queremos dar todo nuestro apoyo a esta iniciativa y os animamos a que participeis en ella.

Puedes obtener más información en el siguiente enlace:

martes 21 de julio de 2009

CNT Cartagena. Conflicto con la empresa STV-Gestión

"Hay que luchar por los derechos de los trabajadores sin intermediarios, como trabajadores organizados. Si tenemos que estar todos los días en la puerta del ayuntamiento, allí estaremos"Me reúno con Caracoles en el nuevo local que la Federación comarcal de CNT (Cartagena y Vega Baja) ha adquirido en la localidad alicantina del Pilar de la Horadada. Me recibe con una sonrisa mientras trabaja en el acondicionamiento del inmueble. Nos sentamos a charlar y al rato se nos unen Julián y José Antonio. Los tres compañeros forman parte de la sección sindical de CNT en la empresa de limpieza STV-Gestión. Sus palabras sinceras, amistosas y claras, son el mejor reflejo de una actitud combativa y libertaria que piensan mantener hasta el final.

El conflicto con la empresa STV-Gestión se remonta al año 2006. En marzo de ese año, la empresa firma un contrato con el ayuntamiento del Pilar de la Horadada para hacerse cargo del servicio de limpieza municipal y recogida de basuras. El incumplimiento del convenio colectivo por parte de la empresa, así como la falta de personal y las malas condiciones del material de trabajo, pronto desembocan en un conflicto que se mantiene activo hasta el momento presente. Tal y como dice Caracoles, el delegado de la sección sindical de CNT en la empresa, “desde el principio se vio que el talante de la empresa era de ordeno y mando, quería imponer su ley y muy poco iban a hablar con los trabajadores”, ya que desde la primera entrevista entre el delegado de la sección y el gerente de la empresa, Juan Alcántara, “la actitud que hubo fue de un claro gesto chulesco y amenazante” y “tras múltiples intentos de diálogo, nunca hubo tal diálogo”.
Los trabajadores se encuentran con un “frente común” formado por la empresa, el ayuntamiento y el sindicato amarillo CCOO, que mantiene una relación de coleguismo y servilismo con los otros dos. Un claro ejemplo de esta actitud lo encontramos en la huelga convocada a mediados de 2007. Tanto el ayuntamiento como la subcontrata vulneraron el derecho a la huelga encargando la recogida de basuras a trabajadores de la administración municipal ajenos a la empresa, llegando incluso a rescatar a la anterior subcontrata para que hiciera este trabajo. La actitud traidora de CCOO se dejó ver de la manera más descarada y rastrera al firmar un falso acuerdo con empresa y ayuntamiento mediante el cual se ponía fin a esos siete días de huelga. Esta decisión, tomada unilateralmente y al margen de los intereses de los trabajadores, será el detonante que hace estallar la tensión provocando el definitivo rechazo de los obreros más combativos hacia el sindicato amarillo. “Durante aquella huelga”, nos cuenta Caracoles, “el sindicato CCOO no se movilizó lo más mínimo, teniendo que ser los propios trabajadores quienes, completamente desinformados y no preparados para afrontar una huelga de aquella magnitud, tuvimos que hacerlo todo”. “Incluso nos avisaron de que, de seguir así, habría despidos y que ellos los respaldarían”.
Es en este momento cuando se constituye la sección sindical de CNT en la empresa. Los trabajadores deciden seguir adelante con la lucha, recuperar su autonomía y empezar a tomar sus propias decisiones. Aproximadamente un tercio de la plantilla de un total de cincuenta trabajadores se afilia al sindicato CNT, otro tercio continúa afiliado a CCOO y el resto se mantiene al margen del conflicto. “La represión desde ese momento ha sido brutal”, dice Caracoles, “ha habido sanciones, despidos…”. La lucha se recrudece en todos los sentidos y la conciencia de clase, tan necesaria en momentos como éste, cobra nuevo valor para unos trabajadores que empiezan a ver la realidad desde una perspectiva diferente: su enemigo directo no es sólo la empresa o el ayuntamiento corrupto que la apoya, sino también todo un sistema que pretende anularlos y silenciarlos al coste que sea. “Estamos luchando contra todo un sistema al que es muy difícil combatir”, reflexiona el compañero Caracoles, “un sistema que te envuelve con su ley y que te machaca pero ante el que debemos ser dignos y luchar hasta el final por nuestros principios y nuestros ideales”.
Llegados a este punto, las medidas represivas por parte de la empresa no se hacen esperar. Se trata del juego de siempre: la autoridad sobre los más débiles tiene que demostrar su poder a pesar de no contar con ninguna legitimidad moral. En Octubre de 2008 serán despedidos dos compañeros de la sección sindical: Carmelo Pamies Rocamora y Pedro Antonio García Espín. En Enero de 2009 se sanciona a otros dos compañeros con treinta y quince días, respectivamente, de suspensión de empleo y sueldo. Y poco después será injustamente despedido el compañero José Antonio, quien decide iniciar una huelga de hambre que mantiene durante veinticuatro días, hasta sufrir un desvanecimiento y ser advertido por los médicos de que su salud empezaba a correr un grave peligro.
El acoso y la persecución a los trabajadores por parte de la empresa, con la complicidad del ayuntamiento y su alcalde, el socialista (o más bien socialisto, ya que de socialista sólo tiene el nombre) Ignacio Ramos, “quien está detrás de todo esto actuando como un cacique de principios del siglo pasado”, puntualiza Caracoles, pronto va a hacer mella entre los trabajadores. El miedo ante nuevas represalias está presente y todos comienzan a sentirlo en una u otra medida. Aún así, los trabajadores responden ante estas amenazas con diferentes acciones que dejan bien claro que no van a rendirse fácilmente. El 18 de Octubre de 2008 se convocó una manifestación por las calles del Pilar que consigue reunir a más de trescientas personas venidas de las localidades más diversas: Alicante, Elche, Torrevieja, Valencia, Sevilla, Adra, Almería, Córdoba, Fernán Núñez, Cantabria… además de los compañeros de la regional murciana. El 25 de Abril se convoca una segunda manifestación ante la que se desplegó un importante dispositivo policial. Los manifestantes fueron fotografiados y filmados por miembros de la policía, así como también, algunos de ellos, fueron identificados en un claro gesto intimidatorio y represivo. Se inicia una recogida de firmas y se suceden los piquetes informativos a las puertas de varias delegaciones de la empresa STV-Gestión, llegando incluso a Valladolid o Logroño. Ante estas muestras de tremenda solidaridad, los compañeros de la sección sindical de CNT no tienen palabras para mostrar su agradecimiento y su emoción: “Somos conscientes de que quienes componemos este sindicato somos exclusivamente trabajadores que dedicamos nuestras horas libres a echar una mano, de manera que todo gesto se agradece, que gente que no conoces se implique y haga este tipo de cosas es algo que te conmueve” y “lo único que nos da pena es no haber estado antes en este sindicato”. “No podemos pedir más, estamos encantados y maravillados con esta actitud”.
Ante la experiencia vivida durante lo que va de conflicto, los compañeros de la sección sindical consideran que el anarcosindicalismo no sólo es un modelo válido para luchar en los tiempos que corren sino también, y lo que es mucho más importante, el único modelo realmente efectivo y sincero para que los trabajadores se defiendan ante las injusticias del capital. “Hay que luchar por los derechos de los trabajadores sin intermediarios, simplemente como trabajadores organizados”, apunta Caracoles. “Luchar de esta manera es como una droga que te engancha y que cada vez te gusta más, algo auténtico ya que te realiza como persona, y simplemente por eso merece la pena luchar por ti mismo y por tus compañeros. Es la decisión que hemos tomado y no hay más: nuestro pequeño granito de arena que ponemos en la historia”.
Más información sobre la actualidad del conflicto con STV-Gestión en:http://www.laconfederacion.es/
Movilizaciones contra la empresa STV-Gestión:
-Martes en Torrevieja, de 11 a 13 horas.
-Miércoles en Torre Pacheco, de 11 a 13 horas.
-Jueves en Santomera, de 11 a 13 horas.
-Viernes en Pilar de la Horadada, de 11 a 13 horas.
Todas las concentraciones tendrán lugar en la puerta del ayuntamiento de estas localidades.

domingo 5 de julio de 2009

Joaquín Garcés Villacampa ha salido de la cárcel

Publicamos aquí el comunicado del compañero Joaquín Garcés Villacampa, recientemente puesto en libertad.
El comunicado ha sido extraído de la web Alasbarricadas.org:
http://www.alasbarricadas.org/noticias/?q=node/11127

Un caluroso saludo anárquico a todxs, compas:

Disculpad mi demora en responder todos los mensajes de ánimo y felicitación que desde ayer sé que inundan la red, pero se me hace dificil describir la vorágine de acontecimientos vividos y compartidos desde el pasado día 1, cuando atrevesé la Puerta de Hierro, para reiniciar otra etapa de lucha y de vida que tampoco es fácil. Ni siquiera con la ayuda y el fraternal cariño vuestro, que es enorme.

En lo personal, como podeís suponer, la satisfaccion que siento es tremenda tanto por haber atravesado ese umbral maldito como por haber lo logrado sin ceder a las presiones de la Presunta justicia.

Esta satisfaccion es aún mucho mayor, en lo socio-político, ya que estas victorias, tan relativas y parciales como apreciables en los hechos, se multiplican exponencialmente pues son las victorias de todo un movimiento que las ha hecho posibles, demostrando, una vez más, que el camino es la lucha en la acción colectiva. Que no nos van a regalar nada, pero que somos capaces de obtenerlo todo, que legítimamente es todo y por ello lo que peleamos.

Hablo de victorias en plural porque entre todxs ya demostrámos que entre los años 1997 y 2003 el Estado Español, además de ilegítimamente, me tuvo también retenido- en lenguaje llano secuestrado- ilegalmente. Esto a los democratafascistas les duele.

La segunda victoria, a mi entender, es que mi excarcelación se haya concretado en el desarrollo de una digna pelea en la que todxs, de una u otra manera, sois actores reales. Esto no son palabras retóricas de auto-complacencia. Es la constatación en los hechos de cual es el sentido correcto de nuestros pasos.

Os abrazo a todxs con mi mas intensa pasión.

LIBERTAD PARA TODXS LOS PRESXS, PARA LXS POLITICXS TAMBIEN.

¡¡ SALUD Y ANARKIA!!

jueves 28 de mayo de 2009

Libertad para el preso anarquista Joaquín Garcés Villacampa

Joaquín Garcés Villacampa, es un compañero anarquista que actualmente se encuentra preso en el centro penitenciario de Castellón.

Joaquín entró en prisión, a raíz de su detención por varias acciones de expropiación para apoyar las luchas y organizaciones revolucionarias de finales de los años 70 y fue condenado a 35 años y seis meses de prisión, pena que comenzó a extinguir a mediados de 1980. En 1999, a raíz de la lucha colectiva contra el FIES, Joaquín participó activamente y llevó a cabo diferentes ayunos y huelgas de hambre por los cuatro puntos de reivindicación colectiva, conforme a lo que estipulaba la ley:

- El fin de las torturas, el cierre de los departamentos FIES.
- El cese de la dispersión.
- La libertad para las personas con enfermedades incurables y terminales.
- La libertad para las personas que hayan cumplido más de 20 años de condena.

A estos puntos, además de sus reivindicaciones personales, añadía todas las propuestas de solidaridad revolucionaria. Joaquín estaba convencido de que ya se encontraba en fase de obtención de permisos de su condena y sin embargo le negaban toda posibilidad. Tras diferentes protestas y recursos, consiguió que le concedieran algún permiso desalida, y aprovechó dicha situación para quebrantar y no regresar a la prisión, en Mayo del 2003.

La siguiente ocasión en la que se tuvo conocimiento de Joaquín, fue a raíz de la detención por la Guardia Civil, de cinco compañeros y una compañera en Barcelona, en Septiembre del 2003, por diferentes acciones en solidaridad con diferentes luchas político-sociales. Atodxs lxs detenidxs, incluido el compañero que quedó en libertad con cargos, se les aplicó la ley anti-terrorista y fueron llevados a la Audiencia Nacional, en donde, primero el juez Garzón, intentaron condenarlos como banda armada terrorista. Al final, el caso fue instruido por el juez Bermúdez, el juez estrella del 11 M, y no pudo encausarlos como organización armada, aunque les imputó con las acusaciones de ataques de terrorismo urbano, incendios, estragos,daños contra oficinas bancarias, estaciones eléctricas, concesionarios de automóviles... y una acción contra la embajada de Grecia, en solidaridad con los encarcelados de Salónika. Por todos estos cargos, Joaquín fue condenado a 7 años y medio de prisión.

Estando cumpliendo esta última condena en la prisión de Castellón, en Octubre del 2003, su abogado se percató de una irregularidad en su anterior condena. Encontró que en el año 1992, la Audiencia Provincial de Zaragoza, dictó un auto de acumulación de condenas que limitaban su cumplimiento hasta el 19 de Julio del 1997. Esta situación se ocultó y Joaquín, que en esos momentos se encontraba en Jaén II, siguió en prisión durante 5 años más, hasta su quebrantamiento en el 2003. Esta situación fue recurrida por su abogado, en colaboración con otro compañero abogado en Madrid, ante el Juzgado Central y en donde el Juez investigó esta situación, pronunciándose con su puesta en libertad, situación que fue en principio recurrida por el fiscal con argumentos muy triviales, para declararse posteriormente incompetente,bloqueando así la salida de la prisión de Joaquín.

Esta injusta situación, que permanece bloqueada en los tribunales, no se trata más que un nuevo recurso dilatorio, en la línea del ocultamiento de la acumulación de condena que se produjo en el año 1992.

Recientemente, los días 5 y 12 de Marzo, renunció a la comida por las reivindicaciones colectivas de los cuatro puntos arriba anunciados y por el "cese de la utilización de sistemas y subsistemas estatales contra las ideas no concordantes o no aceptadas por el sistema".Además, ha llevado a cabo diferentes ayunos en solidaridad con los compañeros anarquistas presos en Alemania, y en solidaridad con las luchas de los ergastolanos italianos y las luchas revolucionarias de Grecia, o contra las cadenas perpetuas encubiertas en el estadoespañol.

En protesta por su situación personal, Joaquín ha renunciado a la comida todos los lunes hasta que consiga su libertad y rechaza también cualquier tipo de cuidado médico proveniente de la cárcel y hace un llamamiento a todas las organizaciones y grupos de afinidad y de derechos humanos, para la difusión y la denuncia internacional de esta situación por el secuestro de estado, a causa de sus ideas.

En definitiva, que a pesar de que instancias judiciales se han pronunciado y han reconocido que Joaquín Garcés Villacampa ha permanecido 5 años más en prisión, el estado español mantiene secuestrado a Joaquín en la prisión de Castellón a causa de su compromiso con sus ideas anarquistas.

Desde aquí, invitamos a la máxima difusión de este escrito, para que la denuncia contra el estado español, alcance una dimensión internacional:

- Derogación y no aplicación de la "Doctrina Parot".
- Cese de la utilización de las instituciones coactivas y punitivaspara la persecución de las ideas.
- Liberación de todxs lxs presxs y demolición de todas las cárceles ylugares de encierro.
- Cese de todas las formas de violencia sistémica.
- Abolición del estado y colectivización del capital.

Salud y libertad!

Más información en:
http://www.youtube.com/watch?v=e65y3J7lhps
http://libertadjoaquingarces.blogspot.com/

martes 26 de mayo de 2009

Todo para los consejos

Este texto es un fragemento de Anarquismo y sovietismo, de Rudolf Rocker. La traducción que hemos utilizado fue la que se publicó en 1977 por el Comité Regional del Centro de la CNT.
Gracias al desarrollo del movimiento obrero de la época de la Internacional el socialismo se halló en condiciones de sacudir los últimos vestigios de las tradiciones burguesas y de volar enteramente con sus propias alas. La concepción de los Consejos abandonó la noción de Estado y de la política del Poder, cualesquiera que fuese su máscara. Igualmente se hallaba en oposición directa con toda idea de dictadura. En efecto, aquella no trató solamente de arrancar el instrumento del Poder a las fuerzas posesoras del mismo y al Estado, sino que tendió a aumentar lo más posible su propia potencia.


Los adelantados del sistema de Consejos han comprendido muy bien que con la explotación del hombre por el hombre debe desaparecer también la dominación del hombre por el hombre. Ellos han comprendido que el Estado, potencia organizada de las clases dominantes, no puede ser transformado en instrumento de emancipación por el trabajo. Igualmente pensaban que la destrucción del antiguo aparato del Poder debe ser la tarea más importante de la Revolución social para imposibilitar toda nueva forma de explotación y retroceso.


Que no se nos objete que la “dictadura del proletariado” no puede ser comparada a una dictadura cualquiera por tratarse de la dictadura de una clase. La dictadura de una clase no puede existir como tal pues se va a parar, a fin de cuentas, a la dictadura de un determinado partido que se irroga el derecho de hablar en nombre de una clase. Es así como la burguesía liberal, en lucha contra el despotismo, hablaba en nombre del Pueblo. En los partidos que jamás han usufructuado el Poder, la aspiración al mismo, habiendo ganas de ello, deviene en extremo peligrosa.
(…)
Ya sabemos que la Revolución no puede hacerse con agua de rosas. No ignoramos tampoco que las clases posesoras nunca abandonarán, espontáneamente, sus privilegios. En el día de la Revolución victoriosa los trabajadores deberán imponer su voluntad a los actuales detentadores del suelo, el subsuelo y los medios de producción, lo cual no será conseguido, entendemos nosotros, sin que los trabajadores tomen por ellos mismos en mano el capital social y, ante todo, habiendo demolido el aparato autoritario el cual es, y seguirá siendo, la fortaleza que irá domeñando a las masas populares. Un tal acto representa sin duda alguna un acto de liberación; una proclamación de la justicia social; la esencia misma de la Revolución social, que nada tiene de común con el principio puramente burgués de la dictadura.


El hecho de que un gran número de partidos socialistas se haya adherido a la idea de los Consejos, que es la propia de los socialistas libertarios y de los sindicalistas revolucionarios, es confesión y garantía por lo que reconoce, con ello, que la táctica seguida hasta el presente es producto de una falsificación, de una distorsión, y que el movimiento obrero debe crear por su cuenta, con los Consejos, un órgano único y capaz de realizar el socialismo integral que el proletariado consciente apetece. Por otra parte, no se debe olvidar que esta decisión repentina arriesga introducir en la concepción Consejos a muchos elementos extraños, es decir, que nada tienen en común con las tareas originales del socialismo, debiendo ser eliminados como seres peligrosos para el desenvolvimiento ulterior de los Consejos. Esos elementos extraños el primer lugar que imaginan pertenece a la dictadura. Nuestra tarea debe cifrarse en cortar ese peligro y prevenir a nuestros compañeros de clase contra las experiencias que no pueden acelerar, pero sí, contrariamente, retrasar el día de la emancipación social.


En consecuencia, nuestra recomendación es la siguiente: ¡Todo por los Consejos, o Soviets! ¡Ningún poder por encima de ellos! Cláusula que será, al mismo tiempo, la de la Revolución social.

domingo 17 de mayo de 2009

Consideraciones generales sobre el terrorismo

Este texto es un fragmento del libro Terrorismo en Barcelona, escrito por Ángel Pestaña en 1923. A pesar de la polémica, tanto histórica como ideológica, que envuelve a este personaje, hemos decidido publicar el texto por la claridad, concreción y actualidad de las ideas que expone.

También hay que decir que el texto pertenece a una época en la que Ángel Pestaña aún estaba muy cerca de las ideas anarquistas y anarcosindicalistas de su primer período. Es decir: mucho antes de que se produjera su expulsión de la CNT y la posterior fundación del Partido Sindicalista.

Al margen de estas circunstancias, la carga antiautoritaria de este fragmento nos puede servir como punto de partida a la hora de emprender cualquier reflexión personal acerca del papel que desempeña el terrorismo en el control que los Estados ejercen sobre la población. Esperando que así sea, os animamos a leer el texto y a que cada cual saque sus propias conclusiones.
Si debiéramos historiar los orígenes, la génesis del terrorismo en la marcha de los pueblos, las razones históricas o de conveniencia personal que lo engendraron, necesitaríamos remontarnos a los tiempos más lejanos de la historia, ya que el terrorismo, como azote obligado, al igual que las guerras y las pestes, ha sido practicado indefectiblemente por todos los que han gobernado en todos los tiempos y en todos los países.
Los pueblos siempre han sido sometidos por el terror. Las guerras en la antigüedad se hacían por el terror y cuando uno de los dos ejércitos vencía, la ley del vencedor, impuesta por la violencia, engendraba un terrorismo violento e inhumano.
Las conquistas más famosas de que la historia nos habla, subyugación de unos pueblos por otros, siempre han hallado en el terror su auxiliar más incondicional y más poderoso.
Y del gobierno de los pueblos en los periodos de los reyes absolutistas, ¿qué decir? Ni un resumen concreto podría hacerse, en obra de esta índole, de lo que ha sido el terrorismo en manos de los gobernantes.
Hay nombres célebres en la historia. Muchos. Pero, ¿a qué deben la mayoría su celebridad histórica? Al terror que practicaron, que los hizo temidos y odiados por el pueblo.
Al lado de un Platón, de un Séneca o de un Giordano Brunno, Nerones, Calígulas, Borgias y Médicis podrían citarse.
El relato de la esclavitud de los pueblos es la más horrenda historia de terror que puede imaginarse.
En todas las épocas y de todos los tiempos el terror ha sido el método de gobierno practicado por quienes inspiraron lo que ningún otro título podía concederles.

lunes 4 de mayo de 2009

Juan Alcaraz Saura. Todo un ejemplo para la militancia confederal

Publicamos aquí la reseña biográfica sobre el compañero cenetista Juan Alcaraz que apareció en el nº355 del periódico CNT, correspondiente al mes de Abril de 2009, y que fue redactada por un compañero de nuestro grupo.
Si quereis leer el artículo en su formato original, en versión pdf, podeis hacerlo en el siguiente enlace:
http://www.cnt-ait.tv/d/947-2/cnt_355_Abril09-web.pdf

El compañero Juan Alcaraz Saura nació en la comarca de Cartagena hace ahora ochenta y ocho años. Fue un 5 de Enero de 1921 en un pueblo llamado la Aparecida, el mismo pueblo que durante los años de la Guerra Civil fue conocido como Caserío Francisco Ascaso. Al empezar la contienda bélica (“revolucionaria para nosotros”, como afirma el propio Juan) tenía sólo quince años, pero muy pronto se despertó su curiosidad por las ideas libertarias. Empezó a asistir a las reuniones y mítines de la CNT, a la que se afilió en 1937, y a leer todos aquellos periódicos y libros que llegaban a sus manos. Poco tiempo después decidió organizar, junto a otros jóvenes del pueblo, un grupo de Juventudes Libertarias del que Juan sería el primer secretario: el Grupo Acracia. Aquellos jóvenes libertarios, con la ayuda del maestro de la escuela, organizaron una serie de charlas y clases para adultos, casi todos analfabetos, con las que obtuvieron un gran éxito y una tremenda satisfacción.

En 1939, al cumplir los dieciocho años, Juan fue llamado a filas. Aquella fue la última de las quintas a las que llamaron “del biberón”, ya que la guerra estaba tocando a su fin y ya no se movilizaría a más hombres para defender a la República. El 5 de Marzo de 1939, domingo, Juan se dirigía en bici al arsenal de Cartagena, donde había sido destinado para cumplir su servicio militar, cuando escuchó gritos de “¡Viva España!” a la entrada de la ciudad. La quinta columna se había puesto en movimiento y grupos armados de soldados y civiles actuaban por las calles gritando sus consignas y agitando sus banderas. Juan decidió cambiar de rumbo y se dirigió entonces al Comité Comarcal de la CNT, donde se encontró con un buen número de compañeros que habían llegado hasta allí para, igual que él, esperar el desenlace de los acontecimientos.

Pronto llegaron noticias de que la flota naval, anclada en su totalidad en el puerto de Cartagena, se preparaba para zarpar rumbo a Argelia, donde se pediría refugio a las autoridades francesas. Sin pensárselo dos veces, los compañeros reunidos en el Comité Comarcal tomaron la decisión apresurada de abandonar la ciudad antes de que los fascistas los atraparan por sorpresa. En fila india fueron abandonando el edificio para llegar hasta el puerto de la ciudad, donde tuvieron la suerte de encontrar el último barco de la flota que aún no había zarpado: el crucero Miguel de Cervantes, capitán de la escuadra marítima. Unos veinticinco o treinta compañeros subieron al barco, sumándose así a los tres mil ochocientos militares republicanos y a los trescientos cincuenta civiles que huyeron de Cartagena aquel mismo día. “Los que no quisieron correr nuestra suerte”, recuerda Juan, “se marcharon a sus casas. Más tarde sufrieron las consecuencias siendo detenidos y encarcelados, entre ellos, dos hermanos míos”.

La flota llegó el 7 de Marzo a la base naval de Bizerta, en Túnez, ya que las autoridades francesas les habían negado refugio en Orán. “A partir de ahí”, nos cuenta Juan, “empezó nuestro calvario en el exilio. Nos pusieron mandos militares, nos distribuyeron en grupos y nos hacían formar todas las mañanas para repartirnos el trabajo”. Allí fueron sometidos a custodia militar y a régimen disciplinario, transportados en vagones para el ganado y hacinados en las condiciones más penosas e insalubres que podamos imaginar. Dormían en casas derruidas, sin puertas y sin ventanas, sobre suelos cubiertos de paja como único abrigo, y recibían escasísimas raciones de agua y de comida. “Pronto empezamos a sentir la necesidad de alimentos, el agua estaba racionada; solamente se nos daba para beber. Nos hacían miserias para que volviésemos a España. Las autoridades del campo, con cierta complicidad de algunos ex-mandos de la flota, fijaron un aviso en el que, sustancialmente, se decía: el gobierno de Franco concede una amplia amnistía y asegura la libertad a los que decidan volver. Bastantes marinos volvieron pero nunca regresaron a sus casas”.

Durante los meses siguientes, Juan trabajó en la construcción de un ferrocarril que debía unir el sur de Túnez y la línea Mareth, pero muy pronto comenzó la Segunda Guerra Mundial y tuvieron que ser evacuados a la retaguardia. Fueron trasladados a la Skira, una gran playa al norte de Gabés donde el ejército francés almacenaba gran cantidad de armamento y munición. En quince días, ante el avance de las tropas italianas, tuvieron que cargar todo aquel material en trenes preparados a tal efecto. Una vez terminado este trabajo fueron conducidos hasta las llanuras de las montañas Kenchela, en Argelia, donde serían utilizados para talar árboles y construir caminos y puentes con sus propias manos, arrastrando enormes piedras que tenían que transportar con la sola fuerza de su cuerpo. Después serían trasladados a las minas de Kenadza, al sur de Orán, siendo puestos a entera disposición de la Sociedad Minera Houillères de Kenadza para ser empleados en las minas o en cualquier otro trabajo que pudiera surgir.

Las faltas disciplinarias, por leves o inexistentes que pudieran parecer, eran castigadas de la manera más severa. Juan recuerda una ocasión en la que se negó a limpiar la habitación de un vigilante civil y fue castigado con siete días de tombeau. Este castigo consistía en permanecer sentado en un agujero cavado en la tierra siendo alimentado una vez al día con un trozo de pan duro y un poco de agua a la que se añadía un buen puñado de sal de vez en cuando. Tras siete días de castigo, Juan fue confinado durante tres meses en el campo de Hadjerat M’Guil, más conocido como el Valle de la Muerte. “Gracias a mi juventud, mis deseos de vivir y de volver a ver a mi familia”, nos asegura este compañero, “pude salir vivo de aquel infierno”. Los goumiers que vigilaban a los trabajadores en aquel campo tenían orden de disparar a todo aquel que intentara fugarse, algo que hacían cuando sus jefes, simplemente, se lo indicaban. Las ropas y el calzado que les dieron eran miserables y gastados, viéndose obligados a caminar descalzos sobre las piedras cuando llegaba la noche. Los trabajos llevados a cabo en este campo llegaban hasta la extenuación, al igual que las palizas indiscriminadas que llevaron a la muerte a compañeros como Lewystein, Moreno, Jaraba, Pozas, Álvarez… entre muchos otros. Juan recuerda con especial tristeza al compañero Moreno, también conocido como el Maño, que fue torturado, golpeado y obligado a trabajar más allá de sus posibilidades físicas durante una terrible agonía que duró ocho interminables días. “Lo azotaban sin compasión delante de todos los componentes del campo. Groumiers formados, con los fusiles en mano, nos rodeaban para que no nos moviésemos al presenciar tales horrores. Por las noches, después del penoso trabajo que tenía que realizar, no lo dejaban dormir, turnándose en los apaleamientos todos los guardianes, desde el jefe hasta el último empleado”. Y así continuaron hasta el día en que lo abandonaron sin sentido en el suelo de una celda, sin alimento y sin los cuidados médicos más básicos, muriendo ocho días después de su llegada al conocido como Valle de la Muerte. “Sufríamos con fuerza de voluntad la humillación”, nos cuenta Juan. “Yo era joven y jamás hubiera creído lo que pude ver allí (…). Cuando me sacaron de allí, pensaba en los que se quedaron. Me preguntaba cómo hombres con galones, bien comidos y vestidos, podían hacer tanto daño a sus prójimos”.

Cuando las tropas aliadas invadieron el norte de África, Juan se marchó a Orán. Empezó a trabajar de camarero, conoció nuevas amistades, se casó y tuvo tres hijos. Fue feliz en aquella ciudad durante algunos años pero otra guerra, en este caso la de Argelia, le obligó a emigrar de nuevo. En esta ocasión Juan marchó con su familia a Avignon, en Francia, donde unos familiares les ayudaron a salir adelante. No regresó a Cartagena hasta treinta y siete años después del exilio, una vez que “el régimen totalitario fue barrido con la muerte del traidor Francisco Franco”.

El compañero Juan puede presumir de no haber faltado nunca a su compromiso con el Anarcosindicalismo. Tanto en el exilio como tras su regreso a Cartagena nunca ha dejado de contribuir con sus cuotas al sindicato, su presencia en las reuniones y su asistencia a las manifestaciones. Siempre ha colaborado a la hora de repartir propaganda y ha ocupado aquellos cargos que necesitaban ser cubiertos, cosa que ha hecho durante años haciéndose cargo de las tesorerías del SOV de Cartagena y del Comité Regional de Murcia. Actualmente el compañero Juan Alcaraz continúa manteniéndose activo como militante de la CNT en Cartagena, aportando su apoyo y su experiencia en todos aquellos momentos que considera oportuno. Tal y como él mismo dice, “hoy, a mis ochenta y ocho años, soy menos eficaz pero sigo en la brecha”.

El ejemplo que Juan brinda a quienes tiene a su lado es de un valor incalculable. Por desgracia no todos tenemos el mismo empeño y capacidad de entrega que tiene este gran compañero, pero, aún así, debemos ser capaces de aprender de la solidez de esas ideas antiautoritarias que le han acompañado hasta el momento presente. Para eso sólo es necesario ser un buen alumno, ya que al buen maestro ya lo tenemos. ¡Salud compañero!

¿Qué es Individualidades Anarquistas?

El Grupo de Individualidades Anarquistas de Cartagena está formado por una serie de personas unidas por las ideas anarquistas. Cada una de nosotras es vista por las demás como un individuo autónomo, independiente y capaz de alcanzar sus propias conclusiones para actuar en consecuencia, de manera que el grupo tan sólo es el caudal natural en el que confluyen los pensamientos y las acciones de quienes lo componen.
La coordinación y organización del grupo dependen de la afinidad existente entre las individualidades anarquistas agrupadas. Todas aquellas iniciativas, propuestas, acciones e ideas que surgen a partir de dicha afinidad están, en la medida que sea, incluidas en ella. Esta afinidad queda enmarcada dentro de la lucha obrera revolucionaria, antiautoritaria y anticapitalista, siendo la diversidad interior de cada uno de los individuos revolucionarios la encargada de generar los múltiples matices que continuamente enriquecen los planteamientos políticos del grupo.
Las Individualidades Anarquistas que hemos decidido agruparnos en Cartagena consideramos que nuestra iniciativa es, simplemente, una tendencia natural hacia la auto-organización solidaria de la clase obrera. Nuestros objetivos más inmediatos pasan por la construcción de una red libertaria desde la que extender nuestras iniciativas y proyectos a una red mucho más amplia, estableciendo nuevas relaciones en las puedan germinar nuestras aspiraciones revolucionarias. En cuanto a nuestro objetivo final, éste no es otro que contribuir, en la medida de nuestras posibilidades, a la construcción de la Anarquía que hará posible la Revolución social.

Grupo de Individualidades Anarquistas-Cartagena
individualidades_anarquistas@hotmail.com

RESISTENCIA SIN DROGAS

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El Estado te quiere drogado e ignorante para poder manipularte fácilmente.